La vida del adolescente
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La vida del adolescente
 
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La adolescencia es el ciclo en la vida del hombre que continua a la pubescencia y la pubertad. Se inicia entre los 12 o 14 años y culmina con la madurez, (18 a 20 años). No solo es la fase de mayor cambios psicológicos, sino que también esta lleno de cambios físicos.

En esta etapa se toman grandes decisiones que marcaran a los jóvenes para siempre. Es el momento de poner a prueba todas las enseñanzas de nuestros padres, puesto que es la época de cuestionamientos.

Precisamente por las enseñanzas recibidas estamos en condiciones de ejercer con plenitud todas nuestras libertades interiores y decidir progresivamente en la formación de nuestra personalidad.

La aparente despreocupación, que percibe la sociedad, de los adolescentes, no es tal, ya que los jóvenes viven por dentro un conflicto interior.

A pesar de ser una etapa de alegría, los adolescentes pasan rápidamente de la euforia al bajón, del entusiasmo al desinterés, presentando conductas que lo ayudan a encontrar su propio equilibrio y le permitan emprender el camino hacia un futuro venturoso.

Es importante, en esta etapa de cambios, la presencia de los padres, estos deben actuar estableciendo límites apropiados para que todo no sea un desparramo, pero deben comprender que sus esfuerzos por cuidarlo y protegerlo, serán rechazados y cuestionados.

La indiferencia y la rebeldía del joven se harán presentes, y ante cualquier pregunta se sentirán invadidos, con miedo a defraudarlos y con el objeto de evitar cualquier pelea que pueda poner en juego sus salidas, las respuestas serán cortantes.
La adolescencia es un rápido desarrollo físico así como profundos cambios emocionales que, aunque pueden ser excitantes, no obstante también pueden resultar confusos e incómodos tanto para el adolescente como para sus padres.
LA ADOLESCENCIA

¿Qué es la adolescencia?

La adolescencia es esencialmente una época de cambios. Es la etapa que marca el proceso de transformación del niño en adulto, es un período de transición que tiene características peculiares.

Se llama adolescencia, porque sus protagonistas son jóvenes de identidad y de una clara definición, que ya no son totalmente niños, pero tampoco son adultos, son una especie de híbrido, con rasgos de adulto y resabios de niño.

Los cambios de la adolescencia.

Durante la adolescencia, las personas crecen y maduran rápidamente. Estos cambios suelen comenzar a la edad de los once años en las mujeres y sobre los trece en los varones. Los cambios hormonales responsables realmente comienzan años antes y pueden dar lugar a períodos de inquietud y mal humor. Las niñas experimentan estos cambios antes que los niños. Debido a esto, en los primeros tres o cuatro años, ellas parecen madurar mucho más rápido, pero después los varones las alcanzan para, a la edad de 17 años, convertirse ambos en hombres y mujeres jóvenes. Estos jóvenes pueden ser ya físicamente tan grandes como sus padres y serán capaces de tener hijos propios. Todo esto se complica con el hecho de que la capacidad de procrear o concebir hijos .
No es sorprendente que, debido a la velocidad de estos cambios, algunos adolescentes lleguen a estar tan preocupados por su apariencia que precisen ser tranquilizados, especialmente si ellos no crecen o maduran tan rápidamente como lo hacen sus amigos. Puede ser útil el recordar que cada adolescente se desarrolla a una velocidad diferente.

La primera regla para las chicas o el cambio de voz en los chicos son acontecimientos importantes que pueden tener lugar en edades diferentes entre los adolescentes. Todo este crecimiento y desarrollo utiliza gran cantidad de energía, lo cual podría tener que ver con el hecho de que los adolescentes parecen necesitar dormir más. El que se levanten tarde puede irritar a sus padres, pero generalmente no es fruto de la pereza u holgazanería.


A la vez que se hacen más altos, comienzan a afeitarse o tienen reglas, las personas de esta edad comienzan a pensar y a sentir de forma diferente. Es la época en que empiezan a establecer relaciones íntimas fuera del entorno familiar con amigos de su misma edad.
. En esta época, el vestido y la apariencia física se convierten en muy importantes, bien como forma de expresar solidaridad con los amigos bien como forma de declarar su creciente independencia de la familia.

Los padres suelen sentirse rechazados, y en cierto sentido lo son. Pero este rechazo aparente es necesario para que el joven llegue a ser un adulto con una identidad propia. Aunque los enfrentamientos y discusiones sean frecuentes, los adolescentes suelen tener un alto concepto de sus padres. Los rechazos y conflictos no suelen tener que ver con la personalidad de los padres, sino más bien con el hecho de que es de sus padres de quien tienen que independizarse si quieren tener su propia vida.

Ala vez que se esfuerzan por ser más independientes, los adolescentes desean intentar nuevas cosas, pero cuando se encuentran en dificultades pueden reconocer que tienen poca experiencia para retroceder. Esto puede producir rápidos cambios de su confianza en sí mismos y de su conducta de forma que parezcan muy maduros un momento y muy infantiles en el siguiente. El sentirse trastornados o el perder la confianza en sí mismos puede hacerles sentir infantiles y esto con frecuencia se expresa por medio de conductas mal humoradas y enfurruñamiento más que como disconfort. Los padres tienen que ser flexibles con estas conductas a pesar de que se sientan bastante estresados al respecto.

Asumiendo riesgos.


La adolescencia es el momento de nuestras vidas en que realmente comenzamos a aprender sobre el mundo que nos rodea y a encontrar nuestro lugar en él. Este aprendizaje implica el intentar nuevas experiencias, algunas de las cuales pueden resultar arriesgadas o incluso peligrosas. Los jóvenes a esta edad anhelan la excitación en una forma que la mayoría de los adultos encuentran difícil de comprender, sobre todo las actividades excitantes que pueden resultar peligrosas. Afortunadamente, la mayoría de los jóvenes buscan estas sensaciones en la música, el deporte u otras actividades que precisan de gran cantidad de energía pero que conllevan un escaso riesgo físico real.

Las primeras experiencias con la bebida, con drogas o el fumar generalmente tiene lugar en compañía de otros. Aquellos que lo hacen solos poseen un mayor riesgo. Las advertencias de los adultos al respecto suelen ser ignoradas, aunque si éstas proceden de algún adolescente mayor que ellos si suelen ser atendidas.

Problemas frecuentes.



Problemas emocionales

La investigación ha puesto de manifiesto que cuatro de cada diez adolescentes en algún momento se han sentido tan tristes que han llorado y han deseado alejarse de todo y de todos. En el transcurso de su adolescencia uno de cada cinco adolescentes piensa que la vida no merece la pena vivirla. Estos frecuentes sentimientos pueden dar lugar a un estado depresivo que puede no ser evidente para los demás. Las ingestas alimenticias excesivas, la somnolencia y las preocupaciones excesivas sobre su apariencia física pueden ser también signos de malestar o disconfort emocional. De forma más obvia, pueden aparecer fobias y ataques de pánico. Los estudios recientes han demostrado que los problemas emocionales del adolescente no suelen ser reconocidos ni siquiera por sus familiares o amigos.


Problemas sexuales

Los dramáticos cambios físicos de la adolescencia pueden llegar a ser muy preocupantes para algunos adolescentes, especialmente para aquellos que son tímidos y que no desean hacer preguntas al respecto. En el otro extremo, las preocupaciones pueden ponerse de manifiesto en forma de presunción excesiva tanto sobre su capacidad sexual como sobre sus experiencias. Más de la mitad de los adolescentes tendrán su primera experiencia sexual completa antes de los 16 años. Aquellos que comienzan tempranamente con relaciones sexuales tienen un mayor riesgo de embarazos no deseados y de problemas de salud. Los nuevos riesgos para la salud que suponen la infección por HIV y el SIDA constituyen una preocupación adicional.


Además, un adolescente puede no estar seguro de su orientación sexual, sobre si es homosexual o no. Esta preocupación puede ser compartida por sus padres.

El apoyo sensible, una guía clara e información exacta acerca de estos diferentes aspectos de la sexualidad son muy apreciados por los adolescentes ya sean procedentes de sus padres, del colegio, del médico de cabecera o de los centros de orientación familiar.

La mayoría de los adolescentes son bastante cuidadosos a la hora de la elección de sus parejas. La promiscuidad sexual y la relaciones de riesgo repetitivas sin protección suelen ser signo de la presencia de problemas emocionales subyacentes, aunque también pueden reflejar un estilo de vida al límite - los adolescentes que asumen riesgos en algunos aspectos de su vida tienden a asumirlos en otras facetas de la misma.


Problemas conductuales

Los adolescentes y sus padres suelen quejarse cada uno de la conducta del otro. Los padres con frecuencia sienten que han perdido cualquier tipo de control o influencia sobre sus hijos. Por su parte, los adolescentes, al mismo tiempo que desean que sus padres sean claros y les suministren una estructura y unos límites, sin embargo, se toman a mal cualquier restricción en sus libertades crecientes y en la capacidad para decidir sobre sí mismos. Los desacuerdos son frecuentes, ya que la persona joven lucha por forjar una identidad independiente. Aunque todo esto es bastante normal, lo cierto es que la situación puede alcanzar un punto en el que los padres realmente pierdan el control, no sabiendo dónde están sus hijos, quiénes son ellos o qué les está pasando. La experiencia sugiere que los adolescentes tienen una mayor probabilidad de tener problemas

si sus padres no saben donde están. Por tanto, es importante que ellos permitan a sus padres conocer dónde van, aunque también es recomendable que sus padres se tomen la molestia de preguntar.


Problemas escolares

Los adolescentes que rechazan ir al colegio con frecuencia tienen dificultades en separarse de sus padres, y este problema puede haber tenido su origen ya en la escuela primaria. Este problema puede también manifestarse en forma de molestias del tipo de dolores de cabeza o estómago. Ante un adolescente que no desea ir al colegio es necesario comprobar la posibilidad de que esté siendo acosado por alguno de sus compañeros. El acoso es un problema frecuente del que la gente joven encuentra difícil el hablar y que puede hacer que ir al colegio resulte una experiencia solitaria, miserable y amenazadora, que finalmente puede dar lugar a problemas del tipo de ansiedad y depresión, falta de confianza en sí mismo, y dificultad para hacer amigos. La forma que tienen los padres para poder ayudarles es asegurándose que el colegio tiene una política antiacoso efectiva, e informando a los profesores de su hijo cuando precise de su ayuda.

Aquellos que van al colegio y hacen novillos son generalmente infelices en casa y se sienten frustrados en el colegio y por eso suelen pasar su tiempo con otros que se sienten del mismo modo. Los problemas emocionales con frecuencia afectan el rendimiento escolar. Es difícil concentrarse adecuadamente cuando uno está preocupado sobre sí mismo o sobre lo que ocurre en casa. Aunque la presión para hacerlo bien y para aprobar los exámenes suele proceder de los padres o profesores, los adolescentes generalmente desean hacerlo bien y se presionan a sí mismo si se les da la oportunidad. El insistir de forma excesiva al respecto puede ser contraproducente. Los exámenes son importantes, pero no se les debe permitir que dominen sus vidas o que les hagan infelices.


Problemas con la ley

La mayoría de la gente joven no viola la ley y aquellos que lo hacen son generalmente varones. Cuando lo hacen, generalmente lo hacen una sola vez. Las ofensas repetidas pueden reflejar una cultura familiar, aunque también pueden ser resultado de la infelicidad o del malestar emocional. Es necesario descartar la presencia de estos trastornos ante un adolescente que se mete de forma repetida en problemas.


Problemas de alimentación

El sobrepeso es una causa frecuente de infelicidad en los adolescentes. Si son criticados o se ríen de su aspecto físico pueden disgustarse consigo mismos y llegar a deprimirse de forma significativa, estableciéndose un círculo vicioso, ellos hacen poco y comen para sentirse mejor, pero esto sólo hace que el problema del peso empeore. El hacer dieta puede realmente agravar la situación. Es más importante que se sientan felices consigo mismos estén gordos o delgados. A pesar de que muchos adolescentes hacen dieta, especialmente las mujeres, afortunadamente son muy pocos los que desarrollarán un trastorno de la alimentación del tipo de la bulimia o la anorexia nerviosa. Sin embargo, estos trastornos ocurrirán con mayor probabilidad si los que se someten a una dieta estricta tienen una pobre opinión de sí mismos, se encuentran bajo tensión o han tenido un problema de sobrepeso en la infancia.


Drogas, Pegamentos y Alcohol

La mayoría de los adolescentes no usa drogas, ni inhala pegamento, y la mayoría de los que lo hace no irá más allá de experimentar ocasionalmente con ellos. A pesar de la publicidad sobre otras drogas, el alcohol es la droga que con mayor frecuencia causa problemas a los adolescentes. La posibilidad del uso de cualquier tipo de droga debería ser considerada cuando los padres observen cambios repentinos y graves en la conducta de sus hijos.


Abuso

Los abusos sexuales, físicos y emocionales pueden tener lugar en la adolescencia y pueden dar lugar a muchos de los problemas mencionados con anterioridad. Las familias con estos problemas precisan de ayuda especializada además de consejo legal ya que muchas de estas conductas constituyen un delito que debe ser denunciado. No es infrecuente que el desconocimiento sea cómplice de la permisividad y que la ayuda en este orden de cosas resulte tardía.

Problemas menos frecuentes.


Mucho menos frecuentes, los cambios conductuales y del estado de ánimo graduales pueden ser signo de un trastorno psiquiátrico más grave. Aunque son trastornos infrecuentes, la esquizofrenia y la depresión maníaca pueden comenzar en la adolescencia. El aislamiento extremo puede ser un signo de esquizofrenia, aunque pueden existir otras explicaciones para el mismo. Los padres preocupados con estas posibilidades deben ponerse en contacto con su médico de cabecera.

Cómo afrontar la adolescencia.


Aunque la adolescencia puede ser percibido como una época difícil, el proceso de maduración que implica puede dar lugar a cambios positivos en la persona que faciliten la superación de los problemas del pasado.

La preocupación de los padres se suele asociar con los períodos de incertidumbre, confusión e infelicidad experimentados por los adolescentes. Pero, a pesar de todo esto, es importante no olvidar que, aunque pueden venir tiempos difíciles, la mayoría de los adolescentes no desarrollará problemas graves.

La mayoría de las dificultades en la adolescencia, por tanto, no son ni graves ni duraderas, aunque esto es de poco consuelo para aquellos que tienen que afrontarlas. Los padres pueden llegar a sentir que han fallado. Sin embargo, aunque pueda decirse cualquier cosa en el calor del momento, los padres todavía juegan un papel crucial en la vida de sus hijos.

Una de sus tareas es la de suministrar una base segura para que sus hijos vuelvan. Para que esto ocurra, los padres tienen que estar de acuerdo entre sí sobre como están manejando las cosas y apoyarse el uno al otro. Generalmente es muy perjudicial cuando un padre se alía con su hijo contra el otro padre.

El siguiente requerimiento son reglas. Aunque los adolescentes crezcan rápidamente, los padres todavía son sus mantenedores y es razonable que sean ellos quienes decidan cuales son las reglas del juego, aunque algunas de estas puedan ser negociadas. A pesar de que los adolescentes puedan protestar, unas reglas sensibles pueden ser la base para la seguridad y pueden realmente reducir las discusiones. Las normas deben ser claras de forma que todo el mundo pueda saber en qué situación se encuentra, y deben ser aplicadas con justicia y de forma consistente. Las reglas también deben ser razonables y menos restrictivas según el adolescente madura y se hace más responsable. Los padres necesitan diferenciar que es importante y qué no lo es, ya que no pueden existir reglas para todo. Mientras que algunas cosas no serán negociables, debería existir un margen para la discusión en otras. Las sanciones o castigos del tipo de no poder salir o quedarse sin paga funcionarán mejor si son establecidas con anterioridad a la infracción, y no deberá nunca amenazarse con las mismas si no se van a llevar a cabo.

Otra tarea para los adultos es el ser una fuente de consejo, simpatía y confort. Los chicos sólo acudirán a sus padres si saben que éstos no los avasallarán, sermonearán o criticarán. Escucharlos es lo fundamental.

Finalmente, los padres no deberían esperar que sus hijos se lo agradecieran - hasta que ellos no tengan hijos probablemente no se darán cuenta de lo agotadora que resulta la tarea de educarlos.

Buscando ayuda.


En ocasiones, la familia o el adolescente se verán desbordados y precisarán de ayuda externa a la familia.

Las preocupaciones sobre problemas con el desarrollo físico pueden ser discutidas con el médico de cabecera, quien también podrá ayudarle con los problemas emocionales.


Cuando los problemas surjan en el colegio, los padres necesitarán hablar con los maestros o profesores de sus hijos. Si existieran dificultades con el aprendizaje, el colegio puede solicitar la valoración y ayuda de los psicólogos y pedagogos de la Consejería de Educación. Estos profesionales pueden ayudarle con los problemas de aprendizaje así como ofrecerle consejo y ayuda con los problemas de relación que puedan existir.

Los adolescentes que se sientan confundidos o alterados emocionalmente por períodos de tiempo superiores a unos pocos meses - depresión persistente, ansiedad, problemas con la alimentación o conductas difíciles - generalmente precisan de ayuda extra. Este tipo de ayuda la pueden obtener de los profesionales pertenecientes a su Unidad de Salud Mental correspondiente, quienes le podrán ofertar tratamiento a nivel ambulatorio. A estos profesionales podrá acceder a través de su médico de cabecera o de los equipos específicos de la Consejería de Educación.

Según se hacen mayores, los adolescentes desean una mayor privacidad e independencia lo cual hará que puedan querer ver a su médico por sí mismos. La ley les permite el poder cuestionar sus tratamientos desde la edad de los 16 años, o incluso antes bajo ciertas circunstancias.



 
Cómo afrontar la adolescencia.

Aunque la adolescencia puede ser percibido como una época difícil, el proceso de maduración que implica puede dar lugar a cambios positivos en la persona que faciliten la superación de los problemas del pasado.

La preocupación de los padres se suele asociar con los períodos de incertidumbre, confusión e infelicidad experimentados por los adolescentes. Pero, a pesar de todo esto, es importante no olvidar que, aunque pueden venir tiempos difíciles, la mayoría de los adolescentes no desarrollará problemas graves.

La mayoría de las dificultades en la adolescencia, por tanto, no son ni graves ni duraderas, aunque esto es de poco consuelo para aquellos que tienen que afrontarlas. Los padres pueden llegar a sentir que han fallado. Sin embargo, aunque pueda decirse cualquier cosa en el calor del momento, los padres todavía juegan un papel crucial en la vida de sus hijos.

Una de sus tareas es la de suministrar una base segura para que sus hijos vuelvan. Para que esto ocurra, los padres tienen que estar de acuerdo entre sí sobre como están manejando las cosas y apoyarse el uno al otro. Generalmente es muy perjudicial cuando un padre se alía con su hijo contra el otro padre.

El siguiente requerimiento son reglas. Aunque los adolescentes crezcan rápidamente, los padres todavía son sus mantenedores y es razonable que sean ellos quienes decidan cuales son las reglas del juego, aunque algunas de estas puedan ser negociadas. A pesar de que los adolescentes puedan protestar, unas reglas sensibles pueden ser la base para la seguridad y pueden realmente reducir las discusiones. Las normas deben ser claras de forma que todo el mundo pueda saber en qué situación se encuentra, y deben ser aplicadas con justicia y de forma consistente. Las reglas también deben ser razonables y menos restrictivas según el adolescente madura y se hace más responsable. Los padres necesitan diferenciar que es importante y qué no lo es, ya que no pueden existir reglas para todo. Mientras que algunas cosas no serán negociables, debería existir un margen para la discusión en otras. Las sanciones o castigos del tipo de no poder salir o quedarse sin paga funcionarán mejor si son establecidas con anterioridad a la infracción, y no deberá nunca amenazarse con las mismas si no se van a llevar a cabo.

Otra tarea para los adultos es el ser una fuente de consejo, simpatía y confort. Los chicos sólo acudirán a sus padres si saben que éstos no los avasallarán, sermonearán o criticarán. Escucharlos es lo fundamental.

Finalmente, los padres no deberían esperar que sus hijos se lo agradecieran - hasta que ellos no tengan hijos probablemente no se darán cuenta de lo agotadora que resulta la tarea de educarlos.


Desarrollo de los caracteres sexuales secundarios:

Tanto a los varones como a las mujeres, les crece el vello púbico, como por ejemplo el de las axilas. En los varones el crecimiento del vello facial, se produce antes de que aparezca el vello en las axilas. El vello del pecho aparece recién al final de la adolescencia y sigue creciendo durante la edad adulta.

A las niñas les suele aparecer un poco de vello en la cara y alrededor de los pezones, sin que esto contradiga su femineidad.

El vello púbico se extiende hasta rodear la zona genital y en el curso de este proceso se vuelve más oscuro, largo y áspero.

Tanto en los varones como en las niñas, la piel se vuelve mas basta, sus poros se dilatan y las glándulas sebáceas se vuelven mas activas, produciendo una secreción aceitosa. En consecuencia la apariencia de espinillas y de acné se vuelve frecuente y el sudor cobra un olor mas fuerte.

El cambio en la organización fisiológica se refleja también en el incremento de la presión sanguínea, el pulso y la tasa del metabolismo basal.

Los órganos genitales externos, se hacen más grande, esto es más notable en el caso del hombre. A medida que los testículos y el escroto aumentan su tamaño, se colocan en

suspensión. El tranco del pene se alarga y se ensancha, la cabeza del pene se desarrolla hasta que en algunos casos emerge completamente del prepucio y el pene queda colgante. En el momento de la pubertad, el pene comenzara a tener erecciones con facilidad, sea espontanea o en respuesta a algún estimulo sexual de cualquier índole, y esa erección será acompañada por fuertes deseos de eyacular.

El rasgo sexual secundario más ostensible en el hombre, sea el cambio de voz. También las niñas sufren un cambio de voz pero menos marcado. Sus voces se hacen mas llenas y algo mas profundas.

En las niñas el primer signo de la pubescencia puede ser la aparición de vello púbico o el aumento en el tamaño de los pechos.

Uno de los rasgos típicos del desarrollo físico es la asincronía en el ritmo de desarrollo, en todo sentido, de las partes.

Sus padres

En la adolescencia el joven trata de independizare en nuevos aspectos de su vida, creencias religiosas, salidas con miembros de sexo opuesto, quiere mas privilegios, mas libertad, y disminuir las restricciones para seguir a la "pandilla". El joven se preocupa por la posición que adquiere frente a sus compañeros inmediatos, se esfuerza por parecerse a ellos. Por eso se deduce que tiene que romper lazo con su familia, basados en la autoridad, el afecto, la responsabilidad, el respeto, el trato intimo, el dinero y los bienes materiales, la inmadurez etc.

Hay que observar que en muchos casos los adolescentes durante su desarrollo prácticamente ningún conflicto con sus familias, este es el caso de la familia del adolescente que lo deja independizarse sin dificultad, segura de que este no se alejara afectivamente y de que tiene la fuerza para abrirse camino propio. Pero la regla general es que el ad se aleja de su familia, tanto espiritual como físicamente, a tal punto en que el hogar llega a convertirse poco más que una pensión donde come, duerme, deja caer las ropas para que las recojan y las laven, mira T.V., donde recibe y hace llamadas telefónicas. El baño y su cuarto son dos lugares que el joven elige como refugio, donde puede estudiar y registrar su crecimiento y donde puede delante del espejo, ensayar, practicar y perfeccionar sus mascara, los estilos e imágenes que quiere exhibir.

En las familias que comen juntas, las horas de las comidas son quizás las únicas ocasiones que quedan para un verdadero intercambio entre el adolescente y la familia.

Una parte sustancial del tiempo que el adolescente pasa con su familia estará marcada por sentimientos de frustración, indignación, resentimientos y dramática. Pero estos sentimientos son muchas veces resultados de no sabe si actuar como un niño o un adulto, o sea tiende a repudiar su yo infantil, pero no con seguridad.

Por eso sigue siendo la responsabilidad de los padres, proveer orientación, señalar limites y proponer valores, y si el hijo los combate eso también tiene importancia para el desarrollo. Pues es posible que para encontrar un conjunto de valores adecuados, el joven tenga que empezar impugnando los valores ya establecidos por la familia. Y si estos que el joven los escuche no tiene que dejarse llevar por la indignación moral en sus acciones.

Es cierto que los padres alientan al joven para que llegue a edad adulta, pero a menudo dan la impresión que esa meta esta en un futuro muy lejano. Suele decirse que un joven esta preparado para entrar en la edad adulta 1 o 2 años después de lo que el mismo pretende y unos 2 años ante de lo que los están dispuestos a admitir los padres. Con frecuencia estos retardan el desarrollo, aunque no lo manifiesten abiertamente.

En conclusión, la persona joven no puede compartir su limitada experiencia con la perspectiva de quienes han vivido 25 o 30 años mas que ella, y más en una época en que los cambios suceden tan rápido.

La sexualidad

Iniciado el periodo de la pubertad se acentúan los caracteres físicos, el despertar sexual y el comienzo de la genitalidad adulta son una parte importante de la autoconciencia del adolescente. A pesar de que este proceso se presente emocionalmente confuso para sí mismo.

A esto contribuyen las novedades fisiológicas y psicológicas de la evolución propia de la edad, el descubrimiento del placer en el trato y frecuentación con personas del otro sexo.

La tarea de esta edad es dominar " las ganas" de experimentar la sexualidad poniéndola al servicio del amor maduro, una experiencia colectiva que la adolescencia exige imperiosamente. A pesar de que la iniciación sexual del joven dependerá de la influencia de la familia y el ambiente, del grado de evolución de la propia personalidad, del "grupo de pares", de la influencia de las normas morales, de carácter religioso, etc.

La sexualidad no es lo mismo para ambos sexos. Y varias veces dependerá de la maduración psicológica de cada uno de los individuos.

En los varones el deseo sexual esta centrado claramente en el pene, lo excitan diversos estímulos externos. O sea, que busca en el deseo sexual, una inmediata descarga de tensiones mediante el orgasmo.

Algunas niñas, experimentan el deseo de sexualidad del mismo modo que el hombre y unas pocas tiene el deseo de una constante experiencia sexual que se ajusta al cuadro clínico de la ninfomanía. Muchas otras posiblemente no conozcan un apetito sexual directo sino hasta en una época posterior de la vida. En el caso de la mayoría de las adolescentes no seria correcto hablar de "apetito sexual", sino de "inquietudes sexuales" que todavía no están claramente diferenciadas de otros sentimientos como los anhelos románticos, una leve embriaguez, los sentimientos maternales, etc. Por lo común se puede ocasionar excitación en la mujer directamente en las zonas erógenas.

El hecho de que en los varones el deseo sexual sea claramente reconocible y difícil de confundir con otros sentimientos, no debe hacernos suponer, que no se mezcla con otros sentimientos. Algo muy fácil de suponer hoy, donde últimamente se ha instalado una "nueva moral" que se caracteriza por:

La iniciación sexual temprana
Rechazo de la virginidad como valor, incluso en las mujeres
Rotación de compañeros sexuales
Difusión amplia del tema, a través de los medios de comunicación.
Auge de la pornografía
Aumento de la prostitución, etc.
del desarrollo en el transcurso de la vida.





1. La Pubertad


La cultura puede facilitar o obstruir el ajuste del joven a los cambios físicos y fisiológicos de la pubertad, y puede influir de modo que estos cambios se conviertan en motivo de orgullo o en causa de ansiedad y confusión. Pero lo que no puede es alterar el hecho de que estos cambios se producirán y que, de alguna manera, el adolescente tiene que hacerles frente. El término pubertad proviene del latin pubertad (que significa edad viril) y designa la primera fase de la adolescencia, cuando se pone de manifiesto la maduración sexual.

Estrictamente hablando, en la acepción científica moderna, la pubertad comienza con el crecimiento gradual de los ovarios (y de órganos relacionados con ellos, como es el útero) en las mujeres, y de la glándula prostática y las vesículas seminales en los hombres.

Sin embargo, debido a que estos cambios no son fácilmente observables, en la práctica clínica y en la investigación se suele notar a la pubertad desde que comienzan a elevarse los senos en la mujeres y hace su aparición el pelo púbico pigmentado en los varones. El comienzo de la maduración sexual va acompañado de una aceleración brusca del crecimiento, tanto de altura como de peso, que dura unos 2 años.

2. Factores Hormonales del Desa-rrollo

Los cambios físicos de la pubertad, sin exceptuar la maduración sexual y el crecimiento acelerado, son iniciados por una mayor producción de hormonas activadoras de la glándula pituitaria anterior, situada inmediatamente debajo de la base del encéfalo. La señal para este incremento de la producción hormonal, a su vez, proviene del hipotálamo, parte importante y compleja del encéfalo, pero sólo después de que el hipotálamo ha madurado lo suficiente, lo cual puede ocurrir a edades distintas en diferentes individuos.

Una de las cosas que probablemente habrán de preocupar tanto a los adolescentes como a sus padres es la de la estatura final. En vista de los persistentes estereotipos masculino y femenino, esto habrá de ocurrirles especialmente a los chicos que son cortos de estatura y a las chicas que tienen miedo de llegar a ser demasiado altas.

Gran parte de la preocupación de los adolescentes y de sus padres acerca de la estatura final es exagerada, sin embargo, puede ser resultado de una peculiar combinación de relaciones del desarrollo. Sin embargo, los individuos que ya son altos en la preadolescencia tienden a iniciar el crecimiento antes. De tal modo, durante en un tiempo pueden entrar en acción varias fuerzas combinadas engañosas y podrá ofrecerle a una chica que finalmente habrá de ser mucho más alta que sus compañeras. Sin embargo, una vez que tal chica y sus iguales de maduración más tardía hayan pasado el período de crecimiento rápido de la adolescencia, sus posiciones relativas en los tocante a la estatura muy probablemente volverán a ser las de la preadolescencia.

B. Maduración sexual

Tanto en estatura como en peso, hay notables diferencias individuales por lo que toca a la edad en que comienza la pubertad. Aún cuando hay alguna variación dentro de las series del desarrollo por ejemplo, los senos puede desarrollarse en las chicas antes o después de la aparición del pelo pubiano, el desarrollo físico durante la pubertad y la adolescencia sigue por lo general una progresión bastante ordenada.

Por ejemplo, el chico crece pronto probablemente desarrollará también el pelo pubiano y otros aspectos de la maduración sexual; la chica que muestra un desarrollo precoz de los senos probablemente tendrá pronto su primera menstruación. Los preadolescentes que muestran un desarrollo avanzado del esqueleto (huesos) probablemente iniciarán el crecimiento y su maduración sexual será precoz también.

1. El Desarrollo Sexual en los Varones

La primera indicación externa de la inminente maduración sexual en los varones consiste por lo común en un aumento de la tasa de crecimiento de los testículos y del escroto (la estructura en forma de bolsa que contiene a los testículos).

Puede observarse también el comienzo, aun cuando quizás sea lento, del crecimiento del pelo pubiano hacia las mismas fechas, o poco después. Aproximadamente un año más tarde, una aceleración en el crecimiento del pene acompaña al comienzo del tamaño de la estatura. El pelo axilar (corporal) y facial comúnmente hacen su primera aparición unos 2 años después del comienzo del pelo pubiano, aun cuando la relación es lo suficientemente variable como para que, en algunos chicos, el pelo axilar aparezca realmente primero.

La voz se hace patentemente más baja o grave, pero lo común, bastante avanzada de la pubertad. En algunos chicos este cambio de voz, es más bien brusco y dramático, en tanto que en otros ocurre tan gradualmente que casi no es perceptible. Durante este proceso, la laringe (o manzana de Adán) aumenta significativamente y las cuerdas vocales que contiene aplican aproximadamente su longitud, con lo cual el tono baja más o menos una octava.

Así como el comienzo de la menstruación puede ser causa de preocupaciones para la muchacha, la erección incontrolada y la eyaculación inicial pueden sorprender y preocupar a algunos varones púberes. Aun cuando la estimulación genital, así como otras formas de estimulación corporal, es agradable para el niño, la erección y la estimulación genital comúnmente llevan consigo un mayor sentido de apremio sexual durante la pubertad.

En este período el pene queda tumescente con gran facilidad, ya sea espontáneamente o en respuesta a toda una variedad de estímulos psicosexuales; "visiones provocativas, sonidos, olores, frases o cualquier cosa que sea; el adolescente varón (de menor edad) habita un espacio vital libindinizado, en el que casi todo puede adquirir un significado sexual.

Aun cuando los varones pueden sentirse orgullosos de su capacidad de erección como símbolo de su naciente virilidad, también pueden sentirse preocupados o molestos por una aparente incapacidad de controlar esta respuesta. Quizás les apene bailar con una muchacha o inclusive el ponerse de pie en un aula para dar una lección. A menudo se preguntan si a los demás muchachos les sucede esa falta de control semejante.

La eyaculación inicial del fluido seminal puede ser también motivo de preocupación. La primera eyaculación del chico adolescente probablemente ocurrirá al cabo de un año de iniciado el crecimiento en cuanto a la estatura, alrededor de los 14 años, aunque puede ocurrir desde los 11 o demorarse hasta los 16. La primera eyaculación puede producirse a consecuencia de una masturbación o de una emisión nocturna. Un chico que previamente se ha masturbado, con sensaciones acompañantes agradables pero sin eyaculación, podrá pensar que la eyaculación del fluido seminal es nociva o indicativa de que algo anda físicamente mal en él.

Al parecer, los adolescentes contemporáneos están mejor desarrollados y es menos probable que les preocupen tales sucesos del desarrollo como son las menstruación o las emisiones nocturnas que a los jóvenes de generaciones anteriores. No obstante, muchos jóvenes, de cualquiera de los sexos, especialmente en los primeros años de la adolescencia, no reciben instrucción adecuada de parte de sus padres, las escuelas o sus iguales y se torturan a sí mismos con miedos innecesarios.

2. El Desarrollo Sexual en las Muchachas

En la mujeres, el comienzo de la elevación del seno (el llamado período del botón en el desarrollo del pecho) suele ser la primera señal de madurez sexual, aun cuando en cerca de una tercera parte de las niñas puede antecederla la aparición de pelo en el pubis.

El crecimiento del útero y de la vagina ocurre simultáneamente con el desarrollo del seno y también se agranda, los labios y el clítoris. La menarquía (es decir, la edad a que comienza la menstruación) se produce relativamente tarde en la serie de desarrollo, y caso invariable después de que el crecimiento en cuanto a estatura ha comenzado a frenarse.

Frecuentemente hay un período que puede durar de un año a un año y medio después del comienzo de la menstruación, durante el cual la chica adolescente no es capaz aún fisiológicamente de concebir. De manera semejante, los chicos son capaces de tener relaciones sexuales mucho antes de la aparición de espermatozoides vivos.

Para la muchacha adolescente, la menstruación es mucho más que un simple reajuste fisiológico. Es un símbolo de madurez sexual, de su estatus futuro como mujer. Porque las reacciones de una chica a la menstruación pueden generalizarse ampliamente, tiene importancia capital que su experiencia inicial sea lo más buena posible.

Muchas chichas esperan serenamente el comienzo de la menstruación y algunas lo interpretan orgullosamente, como señal de un ascenso de rango. Por desgracia, sin embargo, muchas otras toman negativamente este fenómeno normal de su desarrollo. En varios estudios una clara mayoría de muchachas que todavía no menstruaban, o que ya lo hacían, interpretaron los efectos de la menstruación como negativos o, en el mejor de los casos, como neutrales.

C. Efectos del crecimiento mental durante la adolescencia

Las capacidades cognoscitivas del joven o de la joven siguen desarrollándose también, lo mismo cuantitativa que cualitativamente, durante los años de la adolescencia. La importancia de los cambios que tienen lugar durante este período, sobre todo la aparición de la etapa de las operaciones formales, mal podría sobreestimarse.

Estos cambios desempeñan un papel decisivo en lo que respecta a ayudar al adolescente a encarar las demandas creciente complejas, en materia de educación y de vocación, que se le hacen. Sería virtualmente imposible dominar temas académicos tales como el cálculo o el uso de metáforas en poesía, sin un elevado nivel de pensamiento abstracto; sin poseer la capacidad que Piaget ha llamado de las operaciones de segundo grado, o capacidad de pensar acerca de aseveraciones que no guardan relación con objetos reales del mundo.

Nuevas reflexiones, sin embargo, nos harán ver que muchos otros aspectos del desarrollo adolescente dependen también de los adelantos cognoscitivos realizados durante este período. Estos cambios cognoscitivos influyen fuertemente en la modificaciones del carácter de las relaciones padres-hijos, en las nacientes características de la personalidad y en los mecanismos de defensa psicológica, en la planeación de las futuras metas educativas y vocacionales, en las crecientes preocupaciones por los valores sociales, políticos y personales, e incluso en el sentido que se va desarrollando de la identidad personal.

Uno de los aspectos más importantes de la aparición del pensamiento operacional formal es la capacidad de tomar en consideración hipótesis o proposiciones teóricas que se apartan de los acontecimientos inmediatamente observables.

La personalidad de un individuo se ve afectada por la conducta que no es mas que las manifestaciones visibles del comportamiento, juzgadas según el grado en que dichas actuaciones se conforman a las normas y costumbres del grupo social. Así se habla de buena conducta" o "mala conducta", según el nivel de adecuación del comportamiento de los individuos a los mencionados parámetros.

Sin embargo, los padres, los educadores y todas las personas que tienen a su cargo la tarea de formar y guiar a las jóvenes generaciones, deben profundizar más en el conocimiento de estos aspectos para tener una mejor comprensión del complejo mecanismo del comportamiento humano. Una definición bastante amplia de la conducta la describe como: "Todo aquello que hacemos, sentimos y pensamos". Esta definición, a pesar de su aparente sencillez, abarca tres campos básicos: actividades motrices, actividades intelectuales y reacciones emocionales.

Los aspectos motrices incluyen: el comportamiento relativo al desarrollo físico, las reacciones posturales, la coordinación neuromuscular y ciertas aptitudes específicas como: prensión, locomoción y manipulación. Esta categoría comprende también adaptaciones de carácter perceptual manual, verbal y de orientación.

La actividad intelectual se refiere a la capacidad del individuo para acomodarse a nuevas situaciones, servirse de las experiencias pasadas para trazarse nuevos esquemas conceptuales y realizar abstracciones.

La conducta social concierne a las relaciones con los demás individuos y las reacciones ante los estímulos culturales. Abarca el lenguaje, la vida doméstica, la interacción social y la adaptación a los convencionalismos de la comunidad.

Karl y William Smith citados por Sánchez Hidalgo ofrecen otra definición de conducta, en la forma siguiente: "respuestas de un organismo vivo a su medio; adaptaciones que realiza un individuo a las condiciones y cambios del mundo que le rodea"

El individuo reacciona ante tres clases de estímulos: los que provienen del medio externo (frío, luz, calor, sonido, presión y otros); los que se originan en su medio interno (indispensables para mantener la homeostasis, o sea

la tendencia del organismo o mantener un estado interno constante) y las exigencias del medio social (presiones familiares, influencias culturales y raciales, grupos nacionales, actividades de recreación, de trabajo y otros).

Las personas, en su vivir cotidiano, responden constantemente a los estímulos de los medios externo, interno y social. Como el individuo tiene la capacidad de recordar y de aprender, los acontecimientos pasados y las experiencias actuales afectan sus respuestas. La conducta es, pues, la adaptación al medio, ya sea modificando las actuaciones, cambiando las condiciones del estímulo o transformando el ambiente.

En las definiciones planteadas, se observa que la conducta tiene una fase objetiva y una fase subjetiva, lo que complica considerablemente cualquier estudio que se trate de efectuar en relación con un caso específico. La fase objetiva es aquella que se percibe fácilmente, debido a que presenta manifestaciones exteriores. La fase subjetiva es el móvil interior o subyacente que, muchas veces, ni siquiera la persona afectada puede definir con claridad.

Los móviles interiores o impulsos subyacentes son los que hacen que el tratamiento de la conducta que se aparta de las normas que la sociedad considera deseables; se torne difícil en múltiples ocasiones.

El hombre ha intentado, a través de los tiempos, descubrir, en primer lugar, la explicación del mundo físico; y en segundo lugar, una explicación de sí mismo. Ambas investigaciones han sido llevadas hacia adelante, en virtud de dos tipos de esfuerzos que se han realizado en el tiempo y que corresponden a dos grandes etapas del conocimiento humano: la primera, caracterizada por la intuición y las explicaciones racionales; y la segunda, determinada por el advenimiento del método científico, una aplicación sistemática de observaciones y experimentos, que establecen las explicaciones sobre la base de hechos comprobables.

Sin embargo, a pesar del desarrollo de la ciencia, muchas consideraciones sobre la naturaleza de la conducta humana constituyen todavía motivo de especulación. Hasta las últimas décadas del pasado siglo se impuso la tendencia de explicar la delincuencia, o cualquier otra forma de desajuste social, como resultado de una perversión innata del ser humano. En los primeros años de este siglo la conducta humana se atribuía a los instintos, es decir, a patrones no aprendidos de la conducta.

Los modernos aportes de la Psicología y de la Sociología han permitido llegar a la conclusión de que toda personalidad está regida por la conducta humana. No hay conducta sin causa y, por lo tanto, existe una explicación para cada forma de conducirse. Hay actos cuya explicación salta a la vista, pero no siempre el individuo es capaz de explicar su conducta. En esos casos, la persona ignora cuáles son las presiones que determinan su manera de proceder.

Los móviles que establecen las necesidades, impulsos, tendencias, valores, intereses apreciaciones y actuaciones de los individuos, son el resultado de la interacción de diversos elementos entre los que se cuentan: los factores físicos, fisiológicos y psíquicos que componen la herencia biológica; y factores mesológicos, que proceden de la influencia del ambiente en que el individuo crece y se educa.

1. Factores que Inciden en la Per-sonalidad

Toda personalidad tiene factores que la ocasionan, por lo tanto es importante conocerlos para poder orientar al adolescente, ya que a esta edad lo que más le preocupa es su apariencia física.

Los cambios que observamos actualmente en el ambiente socioeconómico afectan considerablemente el desarrollo, el comportamiento del hombre de su familia y de todo grupo social.

En la escuela, algunas situaciones desconciertan al educador que debe enfrentar y manejar educandos que evidencian trastornos de personalidad. Estos adolescentes poco a poco se van convirtiendo en seres apáticos, descontentos, agresivos, tímidos, exhibicionistas, nerviosos; y hasta llegan a sufrir ciertos defectos físicos (visuales, auditivos) y desajustes emocionales con limitadas posibilidades de aprendizaje presentando en el aula problemas de conducta.

Debemos ser muy cautelosos al formular juicios valorati- vos sobre el comportamiento del ser humano procurando que los mismos no posean valoraciones prejuiciadas desde distintas perspectivas:

El enfoque biofísico se refiere al trastorno orgánico; el enfoque psicoanalítico se presenta cuando hay problemas psíquicos dentro del individuo (disturbios emocionales); el enfoque conductual pone énfasis en las normas de conducta que se aprenden. Dentro del enfoque educativo podemos decir que el desajuste de una conducta es el trastorno en el desarrollo emocional manifestando sentimientos de hostilidad, inadaptación, desconfianza y otros.

Es importante que el educador, ante los problemas de conducta realice un diagnóstico de las posibles causas de dichos problemas, para poder aplicar cualquier procedimiento que influyan sobre los mismos de una manera racional y aceptable. De esta forma orienta al estudiante y nunca reprime ni prohíbe ni castiga ya que no sería la mejor actitud ejecutada por el educador.

El alumno es un ser en pleno desarrollo evolutivo por lo cual las normas de conducta que se establezcan tienen importancia vital, ya que de ello dependerá lo que el individuo habrá de ser en el futuro.

En el aprendizaje del niño influyen factores exógenos o sea lo que le rodea exteriormente y los factores endógenos, es decir lo que el individuo internaliza. De la intensidad en que intervengan estos factores se determinarán los problemas de aprendizaje que presentará el estudiante en diversas etapas de su vida.

Los nuevos ideales de la educación y el desarrollo de una filosofía de la vida que reconoce la importancia de los derechos individuales se han cambiado para transformar básicamente el significado de la disciplina como una fase de proceso educativo.

Lo esencial de la disciplina, como aspecto educativo, es que los educandos adquieran formas de actuación adecuadas a la convivencia social y a la organización conveniente para el trabajo.

El aprendizaje será efectivo y continuo sólo cuando la actividad educativa esté de acuerdo con las capacidades, necesidades e intereses de los educandos para ello el maestro tendrá que graduar; clasificar y adecuar el contenido y las experiencias de aprendizaje.

Les enseñará a los niños cómo profundizar y ampliar sus intereses; cuando les dé la oportunidad de compartir su propio aprendizaje, no sólo se sentirán orgullosos de las satisfacciones logradas, que recordarán y aplicarán lo aprendido sino que disminuirán los problemas disciplinarios.

La calidad de la disciplina en el aula dependerá por lo regular de lo que el maestro hace o deja de hacer mientras imparte y comparte su enseñanza en la clase. Lo que haga el maestro con una clase entera, o aun con un solo estudiante delante de la clase afectará a menudo la disciplina del grupo entero


Conclusiones

1. La adolescencia es un período difícil tanto para los padres como para el hijo que la vive, pues la gran mayoría de las veces se siente incomprendido y rechazado.

2. La adolescencia es un período idealista. Ello lleva la joven a juzgar con severidad los comportamientos individuales , sobre todo los del adulto.

3. La inteligencia del adolescentes es muy similar a la del adulto.

4. El adolescentes continúa recibiendo el cariño familiar, pero poco a poco ese cariño comienza a encontrar sustituto fuera del hogar.

5. A partir de los 14 años los chicos dejan de ser niños. Han alcanzado prácticamente su desarrollo físico.

6. A medida que madura el proceso de pensamiento adolescente, los jóvenes son más capaces de reflexionar sobre su propia identidad.

En fin, podemos decir que el adolescente transita en esta etapa de la vida un periodo de autoconocimiento, que le permite construir una personalidad firme.

Luego de estudiar el tema se puede decir que, la gran inestabilidad emocional, los diferentes cambios físicos y psicológicos que en él se producen, mas la gran inseguridad a la hora de tomar decisiones y sus constantes cuestionamiento, lo llevan a que se produzcan conflictos con sus padres, producto de la búsqueda de mas libertades y con uno mismo debido al gran desequilibrio en el que se encuentra.

El inicio de la etapa sexual y las relaciones con pares del sexo opuesto, son una de las consecuencias de este desequilibrio.

El sostén de los adolescentes, son sus mismos compañeros y amigos, según ellos "los únicos que los entienden".

En este periodo, el joven se relaciona con un gran numero de gente, de todas las edades y clases sociales, fruto de sus salidas. Pero también comienza a diferenciar a sus verdaderas amistades, fortaleciendo su contacto con aquellos que considere que serán "para toda la vida".


Bibliografía

DAVIS, Robert. Psicología educativa. Nueva York, Editorial McGraw-Hill, 1988.

MOUSSEN, Paul y otros. Desarrollo de la Personalidad del Niño. México, Editorial Trillas, 1991.

SÁNCHEZ, Hidalgo. La Conducta en el Hombre. Buenos Aires, Editorial Eudeba, 1982.

"VIVE LA VIDA MINUTO A MINUTO Y ENCONTRARAS EN CADA UNA DE ELLAS UN MOTIVO POR EL CUAL CONDUCIRTE YA LO VERAS "

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